Dentro de la sesión de terapia de juego el niño tiene la posibilidad de sentir y externar sus afectos con libertad. Esto ayuda en especial al niño que ha sufrido pérdidas o carencias afectivas, asi como niños con problemas de vínculo, apego y comunicación.
La expresión afectiva del niño con daño emocional puede estar congelada debido al abuso, maltrato o abandono que ha vivido.
Muchos de estos niños se han retirado de sus afectos, aislándose del contacto afectivo con el entorno, otros por el contrario se vuelven excesivamente complacientes con los deseos y expectativas de los adultos.
Los niños que han congelado su expresión afectiva, encuentran en la terapia de juego un espacio seguro de experimentación y expresión emocional que los ayuda a restituir estas necesidades fundamentales para su desarrollo.
La terapia de juego ayuda al niño a restaurar su capacidad de dar y recibir afecto. El rol del terapeuta y el tipo de relación que establece con el niño es fundamental para el logro de este objetivo, sin embargo dado que es de los adultos de quién ha recibido el mal trato, el uso de mascotas se convierte en la principal técnica para el logro de tal objetivo.
viernes, 19 de agosto de 2011
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