"De la especialista María del Carmen Pérez González"
¿Cómo perciben los niños a la muerte?
Para los niños menores de 3 años la muerte equivale a la separación desde la percepción de que falta algo o alguien, entre los 3 y 5 años la vida y la muerte aparece como un proceso reversible; entre los 6 y los 9 años la muerte se personifica como algo externo aunque le resulta difícil imaginar su muerte o la de sus padres. El duelo en forma semejante a la del adulto comienza a formarse alrededor de los 9 años, la mayoría de los niños han desarrollado una comprensión de la muerte como final, irreversible e imposible de escapar.
¿Hay diferencias entre el duelo adulto y el infantil?
Si. Las expresiones intensas emocionales y de comportamiento no son continuas en los niños, esta es la principal diferencia entre el duelo en un niño y en el adulto. La pena en un niño puede aparecer de manera más intermitente y corta que en los adultos, pero el proceso dura mucho más tiempo debido a que ellos no pueden explorar de manera racial todo su pensamiento como lo hace el adulto. Según un estudio en niños entre 6 y 17 años de edad el 13% de los niños todavía semanalmente lloraba aún después del transcurso de un año.
¿Cuáles serían las características del duelo patológico en los niños?
Aunque de acuerdo a las circunstancias de cada caso, pueden variar, se ha encontrado que los siguientes aspectos se presentan de manera frecuente:
El duelo patológico en niños se caracteriza por una intensificación del dolor que invade a la persona, bloqueando sus mecanismos para la elaboración del duelo y cuyo resultado generalmente, se manifiesta en conductas no adaptativas, tales como: alteración de la conducta; alteración del rendimiento escolar o rechazo a la escuela; trastorno depresivo; desinterés y negación prolongada; trastorno por ansiedad; alteraciones corporales o somatizaciones; alteración socialización o aislamiento de sus amigos.
Otras señales que pueden mostrar los niños con problemas serios de pena y pérdida son: insomnio, pérdida del apetito, miedo prolongado a estar sólo, sentimientos de culpabilidad, regresión prolongada de su comportamiento, desinterés por actividades, necesidad de permanecer con las personas sobrevivientes por temor a nuevas pérdidas, trastorno de estrés postraumático, percepciones distorsionadas, enuresis, ira manifestada en juegos violentos, pesadillas o irritabilidad, imitación excesiva de la persona desaparecida, expresiones repetidas de deseo de unirse con ella. Estas manifestaciones son formas de respuesta normal ante una situación anormal pero cuando se evidencia una intensidad y persistencia de la sintomatología se puede determinar la existencia de un duelo no resuelto.
También les invito a que visiten el sitio web “Vivir la pérdida” donde podrán encontrar mayor información sobre el tema. Y como les comentaba, les dejo este video que presenta la historia acerca de una niña que tiene que afrontar la muerte de un ser querido. Saludos!!!!!!!
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